Nightmare boy

Nightmare Boy – Análisis en Nintendo Switch

Bienvenidos sean al mundo de pesadillas de Nightmare Boy

Tras haber llegado a PlayStation 4, Xbox One y PC el año pasado, Nightmare Boy, el primer videojuego de The Vanir Project, llega a Nintendo Switch, una consola que dadas sus posibilidades, se ha convertido en una interesante plataforma donde jugar una creciente colección de videojuegos independientes.

Nightmare Boy se trata de un videojuego de plataformas en 2D con elementos de acción y aventura, además de un destacado estilo metroidvania. En él encarnaremos a Billy, un niño que es convertido en un Rolok por un misterioso anciano que aparece frente a él en su habitación y, que de alguna forma, lo lleva hasta Donorok, el país de las pesadillas.

Este lugar oscuro resulta ser un mundo onírico donde no solo habitan los peores miedos de Billy, también habitan las pesadillas de otros niños, quienes han sido aprisionados por grotescas bestias que deberemos derrotar para rescatar a cada uno de ellos que encontraremos a lo largo de la aventura.

Este planteamiento consigue crear una atmósfera interesante cuyos ingredientes nos incitan a conocer más del mundo tenebroso en el que se desarrolla la historia. Sin embargo, en algunas ocasiones deja la sensación que podría dar más de sí a nivel narrativo, en el que las conversaciones se alargan innecesariamente.

Una excelente propuesta de acción pero cojea un poco en el plataformeo

Como ya mencionamos al principio, se trata de un videojuego de plataformas en 2D con elementos de acción, dándole suma importancia a los encarnizados combates que nos aguardan. En ese aspecto, Nightmare Boy nos exigirá ser relativamente hábiles con el mando, experiencia que atribuimos a los siguientes factores: La dificultad, aunque al principio se presenta con un aumento de forma gradual, tendremos escenarios plagados de enemigos peligrosos para darnos problemas.

Hasta este punto todo va viento en popa, sin embargo, a partir de aquí encontramos un aspecto problemático: La imprecisión al controlar a Billy. Este problema provoca que en varias ocasiones saltes y sea difícil aterrizar donde realmente quieres hacerlo, lastrando el aspecto plataformero del juego.

En cuanto a las animaciones, este apartado resulta agridulce, ya que se nota el gran trabajo que tienen detrás y en el que desde The Vanir Project afirman que ha sido un factor que han cuidado enormemente, puesto que Nightmare Boy está formado por cerca de 400 imágenes que componen los diferentes movimientos y habilidades los movimientos de Billy. No obstante, las animaciones son un apartado que está profundamente ligado a la jugabilidad, y estas producen un ligero retardo en los movimientos de Billy que también sacuden bruscamente la cámara con cada golpe que damos a los enemigos, restándole ritmo y precisión al juego.

Nightmare boy

Mapas plagados de secretos pero desaprovechado y un interesante sistema de guardado

El mapa de Nightmare Boy es enorme y está lleno de secretos, por lo que los más completistas podrán perderse para encontrar cada uno de estos secretos. Cada zona cuenta con su propios biomas oníricos de pesadilla y enemigos, aportando cierta variedad. Sin embargo, el proceso para superar cada zona resulta repetitivo, dado que recorrido consiste en: Alcanzar el punto de guardado, encontrar la llave que nos dé acceso a la siguiente zona y derrotar al Jefe de la misma.

El sistema de guardado me ha dado una sorpresa, puesto que al hablar de un videojuego con alta dificultad y/o del estilo metroidvania, últimamente estos están fuertemente inspirados en las obras de From Software, quienes destacan por castigar al jugador cada vez que muere. Nightmare Boy se diferencia a sí mismo porque “castiga” al jugador entre más guarda la partida. Y ¿cómo lo hace? Pues de la siguiente manera:

En diferentes puntos del mapa nos aguarda La Parca, un personaje que hace de punto de guardado y que en su primer encuentro no nos pedirá nada a cambio por ello, sin embargo, cada vez que lo encontremos y queramos guardar la partida habrá un precio, que además irá en aumento por cada vez que guardemos, por lo que guardar demasiado podría ser un error demasiado caro.

Nightmare Boy

Nightmare Boy destila personalidad

Un mundo de pesadilla oscuro y aberrante, construido con dibujos hechos a mano y unos colores variados, es uno de los aspectos más destacables de este título, con cada escenario bien diferenciado y lleno de monstruos tenebrosos. Si algo más merece una mención especial, son esos jefes finales de cada nivel, con diseños impresionantes e imponentes. En cuanto a la música, es otro apartado que destaca por la esencia distópica que aportan al título con un buen número de tracks para cada zona y momento.

Nightmare boy

Menor rendimiento en el modo portátil

Mientras que en el modo sobremesa el juego corre de manera fluida y sin problemas, en el modo portátil si es posible notar bajones de framerate en determinados momentos, como cuando hay muchos elementos en la pantalla y en ocasiones cuando nos movemos muy rápido por el escenario.

En conclusión

The Vanir Project se ha estrenado con un videojuego muy disfrutable que emana personalidad propia. Aunque algunos aspectos hayan podido salir mejor, como mejorar la precisión al controlar a Billy. Sin embargo, podemos remarcar su ambientación, historia y el magnífico diseño de los jefes finales y el reto que suponen. La dificultad que supone regular las veces que guardas la partida resulta en transmitirnos la sensación de que estamos en una auténtica pesadilla y que además se distancia de la influencia que los Souls han tenido en el género. Solo me queda decir, que si eres fan del género, corre a por Nightmare Boy.

JuanLeon

Article by JuanLeon

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