Ori y child of light

Ori y Child of LIght: Cuando la Belleza está en los videojuegos

Cuando crítica y público se ponen de acuerdo en cuanto a un mismo producto, quiere decir que algo han hecho bien los creadores. Pero si las obras de las que hablamos son Child of Light y Ori and the Blind Forest, la cosa va más allá. Pues son videojuegos que han pasado límites que para estas producciones parecían inalcanzables. Se han convertido en arte, eso lo consiguen muy pocos. Ambos ofrecen algo original, parecido y diferente. En los dos casos, estamos ante pura belleza. Hoy, nos metemos en los mundo de un gran bosque mágico y también en el reino de Lemuria, dos parajes opuestos y fascinantes por igual.

El origen de la poesía

Cuesta creer como dos estudios que no son muy grandes pueden lograr algo así. Si bien esto no es del todo cierto en el título de Ubisoft. Fue nada más y nada menos que la división de Montreal los que desarrollaron este juego. Sin ir más lejos, han sido los que han creado algunas entregas de Assasin’s Creed, una de las franquicias más populares de la industria. Pero aún así, se dice que este título concretamente lo ideó un equipo no demasiado grande.

Por el otro lado, los que llevaron a cabo la aventura de nuestro pequeño amigo fueron Moon Studios. Es una desarrolladora independiente y muy pequeña, aunque hay que decir que lo distribuyó Microsoft.

Hay que quedarse con que no son videojuegos que tengan el presupuesto ni el respaldo de los grandes. Sin embargo, está demostrado que con buen hacer y excelentes ideas, se pueden lograr grandes resultados.

Muy diferentes en lo jugable

Cuando miramos estos dos juegos, sin duda veremos algunas similitudes entre sí. Pero cuando hablamos del aspecto jugable, no creo que sean tan parecidos. Ori and the Blind Forest es un plataformas tipo metroidvania en el que podremos explorar con mucha profundidad. A medida que avancemos en la aventura, podremos ir descubriendo nuevos lugares. Por otro lado, Child of Light también nos ofrece un mapeado muy agradecido. A la hora de recorrer el trayecto es donde nos encontramos con las diferencias más grandes.

Esto no será nada fácil, pues tendremos que derrotar a muchos enemigos. La forma de hacerlo es muy diferente en ambos casos, pues en la aventura de Ubisoft, tendremos que luchar en un sistema de combate por turnos. Todo lo contrario que en Ori, pues todo será en tiempo real.

Aurora se luce más en lo narrativo

A la hora de ponernos con títulos independientes, muchos dudamos de que alcancen la calidad en las facetas más importantes. Sin embargo, estos dos casos son producciones que no tienen nada que envidiarle a los grandes desarrollos. Con la aventura de Aurora (Child of Light), seremos partícipes de una historia muy bonita en la que iremos descubriendo una narrativa que tardaremos en olvidar.

Ambos títulos comparten un argumento en el que la mística y la épica tienen lugar. Sin duda, la aventura por el bosque tiene momentos realmente mágicos e inolvidables, pero es con Child donde veremos esto muy bien representado e hilado.

Dos maravillas audiovisuales

Un gran problema de esta industria es la originalidad. Los tiempos avanzan en todos los ámbitos y cada vez cuesta más ser original. Es ahí donde estas aventuran tienen mayor mérito. Muchos han hablado de estos dos videojuegos como títulos a los que no se les puede negar su grandeza en ciertos ámbitos muy destacados.

Claramente, estoy hablando del apartado artístico. Uno de los aspectos donde más relucen sin duda alguna. Chil of Light es un título que se creó con un diseño muy peculiar. Nos recordará en todos momentos a cuadros creados y pintados con acuarela. Hasta aquí llega el arte, pues las barreras que ha logrado alcanzar son inexplicables y al mismo tiempo increíbles.

En cambio, el juego de Moon Studios nos sumerge en un universo muy diferente, aunque parecido a la vez a la otra aventura. Haciendo un uso mucho más notable de unos gráficos que si bien no son de un AAA, tampoco podemos decir que sean de un indie. Esta odisea juega mucho más con unos tonos oscuros, pero también veremos un contraste significativo a la hora de cambiar de escenario. Es sin duda una de las características que más identifican al título.

La música, imprescindible en Child y Ori

Aunque muchos aprecien una buena banda sonora, aún a día de hoy es un elemento que pasa desapercibido por una mayoría muy amplia de jugadores. Es un error demasiado común el que cometemos, pues estos videojuegos,  son unos ejemplos perfectos de como debe de hacerse en condiciones esta importante labor.

En Child of Light veremos una travesía en la que siempre iremos muy bien acompañados. Nunca faltarán las maravillosas melodías que Coeur de Pirate compuso. Desde el principio, estará presente. Pocas veces he sentido una banda sonora de tal importancia.

En cambio, cuando acompañamos a nuestro pequeño amigo por los mágicos parajes, veremos una música que va in crescendo. Ori and the Blind Forest se toma sus pausas. Esto no quiere decir que sean malas sus melodías. Hay momentos en los que se luce, eso quiero dejarlo claro. En conjunto es una banda sonora muy buena y coordinada con los sucesos que ocurren, es su mejor virtud.

Hay que disfrutar de las travesías, pues las echaremos de menos

Desde que comienzan estas historias, somos partícipes de que estamos ante títulos muy cuidados. Se nota mucho que ambos estudios mimaron hasta el mínimo detalles los dos videojuegos. Son aventuras para disfrutarlas, quererlas, y finalmente, amarlas. Muchos tienden a compararlas, pues en algunos aspectos resulta irremediable no hacerlo.

Pero en vez de discutir y pensar cual es mejor de los dos, yo os invito y os recomiendo que saboreéis ambas aventura por separado. Merece la pena hacerlo así, pues se apreciarán en su conjunto. Ojalá la industria nos traiga en el futuro obras con esta calidad. Si tenéis la oportunidad hacerlo, pues no os arrepentiréis, os lo garantizo.

Article by anthohearts

Frikazo hasta la medula. Fiel seguidor de Kingdom Hearts, Dragon Ball y muchas frikadas más. No debemos mirar a este arte con marcas, sino con juegos. El tener muchas aficiones es un don, no una maldición!