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Ancestors: The Humankind Odyssey

Ancestors: The Humankind Odyssey – Análisis PlayStation 4

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Una ventana a nuestro pasado: Ancestors: The Humankind Odyssey

Ha pasado un tiempo desde que Ancestors: The Humankind Odyssey tuvo su lanzamiento en PC. Desarrollado por el estudio canadiense, Panache Digital Games, este título ha tenido recientemente su port a consolas, concretamente para Xbox One y PlayStation 4. En este juego, los chicos de Panache nos han querido recrear de la manera más fidedigna posible, todo por lo que pasaron nuestros antepasados en el continente africano. Desde dientes de sable, pitones de varios metros, hasta heridas sangrantes o simplemente encontrar comida, son las dificultades que nos encontraremos para poder sobrevivir nosotros y hacer evolucionar a nuestra colonia. Como dice el título, pasaremos por una auténtica odisea, y eso es bueno y malo en ciertos aspectos.

 Una aventura pasada

[dropcap]D[/dropcap]esde el comienzo de la aventura, el juego nos deja claro que vamos a recibir poca ayuda del mismo. Eso, para bien o para mal, lo lleva a rajatabla durante toda la aventura, de manera que tendremos que ser nosotros mismos desde el principio los que debamos aprender a cómo funciona el mundo.


Todo comienza con la muerte de uno de los integrantes de la colonia, concretamente nuestra madre. De manera que quedamos a merced de los peligros de una tierra que lucha por sobrevivir. Ese ha sido quizás, uno de los aspectos que, para mí, mejor logrado está en Ancestors: The Humankind Odyssey, el hecho de sentirnos indefensos. Y es que, en este título, cualquier cosa te puede matar, desde bestias ya extintas, hasta una simple intoxicación. Eso lo tendremos que ir aprendiendo a medida que le echemos horas al juego, ya que como he dicho antes, este no nos dará ninguna pista de cómo funciona el mundo, ni de lo que debemos o no hacer.

Aprender de un mundo hostil

¿Con que piedra es mejor tallar? ¿Qué alimento te aporta más nutrientes? Estas y muchas preguntas más van a rondar por nuestra cabeza las primeras horas de juego. Ancestors: The Humankind Odyssey nos adentrará en un mundo con un mapa lo bastante grande como para que, incluso salir a explorar, suponga un riesgo ya que nos alejaremos bastante de nuestra colonia.

Pero para explorar este basto y peligroso mundo, y encontrar los recursos necesarios para sobrevivir, tenemos nuestros sentidos. Sí, el olfato, la vista y el oído juegan un papel muy importante en esta aventura. Con nuestros sentidos bien despiertos, podremos identificar donde están los elementos interesantes. Para ello tendremos un botón para activar la “inteligencia” y desde ese pequeño menú, podremos elegir entre oído y olfato o simplemente visualizar nuestro entorno. Así, identificaremos las ramas, rocas o comida cercana. Siempre podremos mejorar estas facultades, aunque eso lo explicaré más adelante.

Con el olfato, por ejemplo, podremos oler los alimentos cercanos, como bayas o flores. Con el oído identificaremos cualquier cosa que se esté moviendo por nuestro alrededor, ya sea un enemigo o una presa. Además, también podremos escuchar a miembros de nuestra propia especie e incorporarlos a nuestra colonia. Por último, con la inteligencia podremos identificar piedras, ramas o recursos que podemos usar para nuestras tareas.

Jugabilidad a la que sobrevivir y evolucionar

Como he dicho antes, Ancestors: The Humankind Odyssey, nos adentra en un mundo lleno de peligros, pero también de dudas y desconocimiento. El juego nos muestra de manera muy minimalista cuales son nuestros estados: salud, hambre, sed y resistencia se representan en forma de círculo. Este va menguando a medida que pasemos sed o hambre, y se recupera comiendo o bebiendo. De la misma manera también se reduce si realizamos una acción durante mucho tiempo como, por ejemplo, escalar, y se recupera quedándonos quietos durante unos segundos.

Nuestro primer objetivo es construir una cama para nuestro simio, pero ¿cómo lo hacemos? Aquí es donde el mensaje que impera en el título te responde en silencio “descúbrelo tú mismo”. De manera, que al no ver que ningún tipo de tutorial o mensaje explicativo salta en pantalla, debemos empezar a descubrir cómo hacernos una cama. Si nos fijamos bien, en la cueva, hay unas especies de hojas apiladas. Si cogemos unas cuentas hojas del mismo tipo y las apilamos en un lugar, nos saltará una opción que dice “Construir”, y de esta manera descubres como el juego quiere que hagas las cosas. Observar, probar, fallar, probar de nuevo, acertar, aprender… De la misma manera que lo hicieron nuestros antepasados hace millones de años.

Aprender o morir

Ahora que hemos visto, la manera en la que el juego quiere que descubramos como realizar según qué acciones, que no os extrañe si tenéis que reiniciar la partida en más de una ocasión. Hay muchos factores que tenemos que tomar en cuenta a la hora de cómo descubrimos el hecho de avanzar en la historia, ya que no es fácil. Puede llegar a un punto, en el que fabricar una lanza sea algo que no entendemos como se hace.

Puede que perdamos demasiado tiempo en intentar tallar una piedra, ya que la única manera que tenemos de aprender es el ensayo y error. En mi primera partida, sin ir más lejos, exploré un poco el mapa con las dos únicas hembras de mi colonia. No tardé en darme cuenta de mi error, ya que una serpiente enorme las usó de cena. De modo que, sin poder procrear, mi partida tuvo que ser reiniciada.

Aunque una vez que aprendes cómo funciona el sistema de combate, es difícil que caigamos en las garras de cualquier bestia. El combate peca de sencillo, a la hora de enfrentar a un enemigo tendremos unos segundos de tiempo para para decidir qué haremos. Podemos esquivar el ataque enemigo o atacar de frente. Tanto para esquivar, como para atacar, debemos esperar a una señal sonora para presionar los botones. El margen de error es considerable, así que no tenemos de que preocuparnos. Si decidimos atacar, nuestro simio atacará con lo que tenga en la mano o en su defecto con sus propias manos.

Herramientas y neuronas

Para atacar, abrir cocos, elaborar pasta de hierbas o simplemente para pescar, deberemos crear nuestras propias herramientas. Para ello deberemos estar ya bastante familiarizado con lo que nuestro simio puede hacer, ya que al principio nos costará un poco asimilar el control de las manos. Depende de con qué mano agarremos algo, nuestro antepasado actuará de una manera u otra. Por ejemplo, la mano derecha es la de acción, mientras que la izquierda la podemos usar para mantener agarrado el objeto que vamos a modificar, como quitarle las ramas a un palo o abrir un coco con una piedra. En determinadas ocasiones se nos hará un poco difícil este tipo de manejo a la hora avanzar. Pero pronto, y si las neuronas adecuadas están maduras, podremos hacer cualquier acción con mucha más facilidad.

La manera en la que los simios evolucionan es ejecutando una acción varias veces a lo largo de nuestra aventura. Si nosotros como jugador, agarramos muchas veces palos, las neuronas correspondientes a esa acción madurarán más rápido. Por lo que las actitudes y habilidades de nuestro clan, las podremos orientar nosotros a nuestro propio estilo de juego. Si somos jugadores precavidos, que nada más avanzar veinte metros nos paramos a oler, las neuronas que afectan a este sentido madurarán. Esto significa que, gastando puntos neuronales, podremos desbloquear las neuronas maduras. Estas pueden hacer que alcancemos a oler a mayor distancia, andar más tiempo sobre dos patas o modificar palos con mayor rapidez.

La energía neuronal la podemos conseguir realizando acciones tales como cazar, oler, oír, comer… casi cualquier cosa nos dará energía neuronal que podremos gastar más adelante en desbloquear neuronas maduras. Aunque esta energía se recolecta mejor cuando tenemos niños cerca, por lo que siempre es recomendable llevarte a algún niño contigo cuando salgas a explorar.

Evolucionar como objetivo

Una vez que nuestras neuronas estén a nuestro gusto o lo creamos oportuno, podremos pasar de era. Esto significa que saltaremos a la siguiente generación. Los niños que hayan adquirido mutaciones genéticas aleatorias, las conservarán y pasarán a ser adultos. Los adultos pasarán a ser ancianos y los ancianos morirán. De modo que tendremos que tener todos estos factores si queremos pasar de era.

Las neuronas maduras y desbloqueadas se perderán con la siguiente generación, por lo que tendremos que empezar desde el principio, pero esta vez con la ventaja de contar con mutaciones genéticas que nos ahorran mucho tiempo. Además, existe un recurso que podemos usar para no perder todo el progreso en nuestras habilidades: los meteoritos. Estos trozos de piedra llegados del espacio, los encontraremos a medida que exploremos por el mapa. Inmóviles y humeantes, serán de fácil reconocimiento. Estas piedras, por el motivo que sea, tienen la capacidad de fijar una neurona desbloqueada. Al fijar dicha neurona, se mantendrá activa con la siguiente generación. De manera que, si fijamos la capacidad de caminar a dos patas, lo podremos seguir haciendo con los nuevos simios adultos. Los meteoros dan puntos en relación a los niños que tengamos, a mayor cantidad de niños, más puntos recibiremos.

En búsqueda de un nuevo hogar

Nuestra colonia siempre la podremos hacer más grande, con más niños o más adultos, pero en algún momento se nos marcará como objetivo encontrar un nuevo asentamiento para la misma. Ancestors: The Humankind Odyssey nos da total libertad de elección en todo momento, así como para encontrar un nuevo asentamiento. Una vez que hayamos adquirido la habilidad lingüística para comunicarnos con nuestro clan y hacer así que nos sigan, podremos mover a toda la colonia hacia un nuevo asentamiento. Si queremos, podemos asentarnos en un llano, un pantano o el propio bosque. Pero la mejor opción son los denominados “paraísos”. Zonas del mapa donde disponemos de agua potable cerca, comida y un lugar donde cobijarnos de la lluvia.

Para encontrarlos, simplemente debemos explorar por el mapa. Una vez encontrado uno y llevado la colonia sana y salva hasta el paraíso, solo deberemos establecer ahí nuestro asentamiento. De esta manera nuestros compañeros permanecerán, comerán y beberán ahí.

Imágenes y sonidos del pasado

Ancestors: The Humankind Odyssey no lo hace del todo mal en el apartado gráfico. Sí es verdad que las luces y los colores te hacen sentir en la profundidad del bosque y eso es un logro. El sonido, junto con los gráficos, son de los elementos más importantes en un juego donde el color de una flor o el crujir de una rama, puede significar la vida o la muerte. Y debo decir que Ancestors: The Humankind Odyssey sabe comportarse. De manera rápida, al menos con algunas horas de experiencia en el juego, sabes identificar los sonidos de tu alrededor, así como los colores y las siluetas que están en la lejanía. También cabe destacar que en la versión que hemos analizado, PlayStation 4, salvo que alguna bajada de fps y algún que otro bug sin importancia, el juego ha corrido de forma fluida.

Conclusiones

Ancestors: The Humankind Odyssey puede ser un juego que en ocasiones te frustre un poco al no saber realizar cierta acción como, por ejemplo, curar tus heridas o frenar el veneno de una serpiente. El sistema de ensayo y error es lo que merma un poco la experiencia ya que, por desconocimiento, puedes morir o hacer morir a tu colonia y eso te lleva al reinicio. Pero en cierta medida, te sientes recompensado cuando haces que tu colonia crezca y descubres correctamente como sobrevivir. También un punto negativo que le veo al título, es que aparte de aprender cómo se hace cada cosa con el sistema de ensayo y error, debes memorizar cada paso que has hecho. Porque la piedra basalto no sirve para lo mismo que la obsidiana. Por lo que deberás recordar que elemento se puede combinar con el otro y no son pocos precisamente. Además, Ancestors: The Humankind Odyssey es una experiencia diferente, con sus partes malas y buenas, pero diferente, y eso ya tiene su mérito.

Nota: 6,5/10

*De acuerdo con nuestra política, informamos a nuestros lectores que este título ha sido analizado gracias al envío de una copia de prensa por parte de Best Vision PR.

Agrava

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Redactor de Powerups. Nací con un joystick bajo el brazo. Me encanta escribir, jugar y leer. Contacto: Agrava@powerups.es