PowerUps

Assassin’s Creed : Origins – Análisis PC

El comienzo es la parte más importante de la obra. – Platón, filósofo griego. ¡Estamos de vuelta en Abstergo! Por favor que bien le ha venido a la franquicia de Ubisoft, Assassin’s Creed, pasarse estos dos últimos años en el frigorífico, ya que la última vez que publicaron un juego de esta franquicia fue el […]

El comienzo es la parte más importante de la obra.

– Platón, filósofo griego.

¡Estamos de vuelta en Abstergo! Por favor que bien le ha venido a la franquicia de Ubisoft, Assassin’s Creed, pasarse estos dos últimos años en el frigorífico, ya que la última vez que publicaron un juego de esta franquicia fue el 23 de octubre de 2015 con Assassin’s Creed: Syndicate. En unas declaraciones a la revista PCGamer Jean Guesdon, director creativo de Assassin’s Creed, argumentaba que este año de descanso les iba a permitir ofrecer un juego con la calidad que los jugadores se merecen.

[dropcap]A[/dropcap]sí fue como el equipo a cargo de Assassin’s Creed IV: Black Flag se puso manos a la obra y con Ashraf Ismail al mando comenzaron a tomárselo muy en serio. Tanto que en cuanto acabaron ACIV: Black Flag se pusieron a conceptuar este nuevo juego.

“Cuando comenzamos el juego hace tres años y medio, queríamos incluir de todo, que fuera completo. Por eso, nos hemos centrado en integrar el juego en un país entero que puedas disfrutar sin interrupciones.

El sentido de la escala masiva y la libertad total es algo que tocamos ligeramente en Assassin’s Creed IV: Black Flag, pero queríamos llevarlo a tierra por vez primera con un país entero. Este año extra nos permitió tomarnos el tiempo necesario para trabajar en este aspecto y ofrecer una mayor calidad”

Indagando donde empezó todo

Lo bonito de los Assassin’s Creed es como tocan los “vacíos” en la historia que conocemos, para así justificar una guerra entre dos hermandades ocultas que se enfrentan en la báscula del poder por el control. Ya lo vimos con Connor y el Té de Boston, con Shay Patrick Cormac y el terremoto de Lisboa entre otros muchos eventos más. Esta creo que siempre ha sido la magia de Assassin’s Creed, la de justificar la realidad a través de una ficción muy bien argumentada, y en Assassin’s Creed: Origins no ha sido menos.

Cleopatra se ganó el trono frente a su hermano Ptolomeo, apoyado hasta entonces por el poderoso Imperio Romano.

El juego comienza alrededor del 49 a. C. en un Egipto convulsionado por el choque de culturas. Los griegos y los romanos trataban de convivir juntos. Ptolomeo XII había dejado el reinado sobre sus dos hijos mayores, Ptolomeo XIII y Cleopatra VII. La dinastía Ptolemaica se caracteriza por las luchas de poder y traiciones que acaban en asesinatos. Cleopatra vuelve justo de su exilio y reclama el trono frente a su hermano Ptolomeo, apoyado en parte por los romanos en ese momento hasta que más tarde Cleopatra se gana el favor de Cayo Julio Cesar.

¿Y cómo entramos aquí nosotros? Somos un Medjay, una orden de guerreros protectores considerada inservible y obsoleta en las nuevas normas grecorromanas. El juego comienza en nuestra región natal, Siwa, una región sur-occidental de Egipto, ¿Nuestro nombre? Bayek. En el personaje ya podemos ver grandes guiños a lo que será el uniforme de la hermandad por los colores de la capucha y el collar de Bayek, un cráneo de águila que será el más tarde definirá a la facción de los asesinos, o la cicatriz en el labio superior que compartirá en el futuro con Ezio Auditore, Altaïr Ibn-La’Ahad, Ezio Auditore da Firenze o Desmond Miles. También se guarda la tradición de que el nombre del personaje tenga alguna relación con las aves, en este caso Bayek es un juego de palabras con el jeroglífico de Halcón y Buitre.

Seremos un Medjay, una orden de guerreros protectores.

Nuestra historia como la de muchos asesinos de la saga nace de la venganza, en este caso por un hijo arrebatado por un conclave de villanos que se hacen llamar “La Orden de los Antiguos”. En secreto, pretenden gobernar Egipto a través del pusilánime de Ptolomeo XIII, el hermano menor de Cleopatra, que ateniéndonos a la historia real, era eso, un pusilánime y caprichoso. Tras acabar con Medunamun, (otro nombre que también es un juego de palabras, y es que nada en Assassin’s Creed: Origins se ha dejado al azar y todo esta hilado con puntadas muy finas) nos desplazaremos a Alexandría donde nos encontraremos con Aya, la mujer de Bayek, para que nos cuente que es realmente la Orden de los Antiguos y que debemos hacer para pararles los pies, a la vez de vengar a nuestro hijo.

Veremos muchos actos que luego conformarán parte del ritualismo de la hermandad, como por ejemplo el amputarse el dedo anular con la hoja oculta, que luego Altaïr Ibn-La’Ahad cambiaría en la reestructuración de la orden. Veremos muchos de los valores que luego conformaran el credo de la orden.

Mientras tanto, en la actualidad podremos ponernos al día con Assassin’s Creed a través del portátil de Layla, una empleada de Abstergo que se ha llevado un Animus portátil a la tumbad e Bayek para investigar sus recuerdos. La parte contemporánea del juego sí que está bastante desaprovechada, y solo le encontraremos utilidad en pocos puntos del juego y es una pena porque es un aspecto bastante desaprovechado en la franquicia.

Los movimientos de parkour quedan relegado a un segundo plano en esta nueva entrega, aunque esto no permitirá disfrutar de grandes momentos.

¿Cómo ha sentado estos dos últimos años a la franquicia en cuanto a cambios? Pues francamente y como dicen nuestros compañeros de Eurogamer “Es el Assassin’s Creed más ambicioso” y estoy deacuerdo con esa afirmación, no solo es el más ambicioso si no también el más elegante y el más optimizado de las últimas entregas. El que menos fallos ha presentado en Día 1 a pesar de haber tenido un Parche de Día 1, aunque ya es algo más que habitual en los juegos triple A el día de su salida. Con más calidad que sus antecesores, exprimiendo al máximo los equipos de hoy en día, es un juego pensado para funcionar en casi todos los ordenadores orientados a los videojuegos de hoy en día. Desarrollaremos más tarde el apartado técnico.

Cambios en el sistema de combate

Lo que lleva todo el fandome reclamando a Ubisoft era un cambio en la jugabilidad de Assassin’s Creed, ya que todo el esfuerzo recaía en aplastar repetidamente un solo botón y el personaje realizaba unos combos asombrosos capaces de masacrar grupos enteros de enemigos, así como contraatacar cualquier golpe recibido. Bien, eso ha cambiado radicalmente.

Assassin’s Creed: Origins ha cambiado radicalmente su sistema de combate y ha sido para bien, cogiendo retazos de otros juegos como The Witcher y Dark Souls entre otros. Nos encontramos en que aparecen los combos, que nuestra fragilidad es altísima, necesitando prestar atención a los enemigos que nos rodean, así como bloquear y contraatacar cuando sea realmente necesario. Ya no vale plantarnos ante una turba y matarlos a base de contraataques, ahora vamos a tener que medir cada golpe de espada.

En AC: Origins nuestra fragilidad se ha visto afectada notablemente, dando paso a unos combates basados en la estrategia.

Otro gran cambio que veremos es que aparece un sistema RPG más definido, vamos a poder especializarnos en una de las tres ramas que se nos presentan: El guerrero, el cazador y el vidente. El primero se basa en combate cuerpo a cuerpo, el segundo en combate a distancia y el tercero en herramientas y el entorno. También podremos ignorar estos arquetipos y hacer una “multiclase” cogiendo lo que más nos interese de todos los lados. Igualmente podremos llegar a mejorar a Bayek hasta tener todas las habilidades disponibles.

El parkour queda relegado a un segundo plano, de hecho seguiremos disfrutando de ese movimiento tan orgánico por todas las superficies, pero sin tantas acrobacias y parafernalias vistosas de otras entregas. No obstante, sigue siendo uno de los aspectos positivos del juego.

Ausencias que nos ofrecen otro tipo de exploración

Un gran cambio también lo recibe el sistema de inventario, así como el crafting de objetos, que optan por un enfoque más RPG, daño, critico, resistencia, y los objetos legendarios gozarán de aptitudes únicas. Assassin’s Creed: Origins deja de lado los dos o tres parámetros que tenían en el pasado. Esto también lo veremos en los objetos del mapa. ¿Eh? Esto… ¿Y el minimapa? Pues sí, se han cargado el minimapa, es más, apenas tendremos prácticamente información en la pantalla y tampoco es que se eche de menos, Ubisoft quiere que disfrutemos de nuestra inmersión en Egipto, y vivamos Egipto.

El minimapa no se echa para nada de menos y tampoco la brújula tan cargada de localizaciones de otras entregas, esta es mucha más austera. Esto provoca que utilicemos mucho más nuestra vista de águila que curiosamente es Senu, nuestra águila la que nos ayudara a buscar los objetivos, tesoros y objetos de interés. Aquí nace la famosa vista de águila y por eso Senu es tan importante, no solo es nuestro animal compañero, si no que es nuestros ojos, pudiendo ver directamente en el juego todo lo que necesitemos. Desde buscar materiales de crafteo, bandidos, hasta objetivos importantes o en cambio simplemente ver el Imperio Egipcio a vista de pájaro, pues no tiene limite el alcance de Senu.

Senu nos permitirá disfrutar de unas extraordinarias vistas del antiguo Egipto.

AnvilNext 2.0, si os suena este nombre perfecto ya sabéis de que va el tema, y si no os lo digo ya, el motor del juego. Ubisoft ha echado mano de esta bestia que han exprimido y han conseguido que dé lo máximo de sí. Han logrado una optimización más que increíble y una calidad de texturas asombrosa, tanto en el agua como en los efectos atmosféricos y sombras. Las escenas de corte son exquisitas y podremos quedarnos embobados con las ambientaciones o personajes. Francamente Ubisoft ha conseguido reproducir Egipto con una exactitud bastante increíble (lo he comprobado, he buscado mapas y me he documentado bastante, es increíble lo bien reproducido que está todo).

Un doblaje magnífico con voces muy conocidas

En cuanto al sonido creo que es sinceramente es uno de los mejores juegos que he tenido el placer de escuchar, sobre todo por su sonido de ambiente y banda sonora. Las voces originales de fondo son típicas, te ayudan a sumergirte en la atmósfera, pero no resaltan. Lo que si me ha gustado es el trabajo de doblaje de voz, Clara Lago hace una estupenda Cleopatra, no sobresaliente, pero si magnífica.

El que si lo rompe por los cuatro costados con un lipsing milimetrado y una interpretación sublime es Jordi Boixaderas “Bayek”, que así a bote pronto no sabréis quien es, pero si os digo que es la voz de Russell Crowe, Sean Bean, The Rock, y en ocasiones la de Gerard Butler nuestro Leonidas en 300 cambia la cosa ¿Eh? Otros trabajos notables son los de Eduardo Gutierrez que veremos en voces adicionales (La voz de Stewie Griffin) o la del Youtuber y actor de doblaje Korah, que responde al nombre de Carles Caparrós, que ha sido voz de grandes marcas y recientemente la voz de Fred en Scooby Doo. Sin duda de los mejores trabajos que he visto en cuanto a actuación de voz en un videojuego en varios años.

Conviértete en el mejor gladiador de Egipto luchando en la arena.

¿Aquí acaba todo? Pues no, Ubisoft nos invita a vivir Egipto integrarnos y ser un ciudadano más, aunque con unas habilidades muy especiales y concretas, hay más de 200 misiones secundarias esperándote por si todo lo que te comentamos te sabia a poco. Misiones dentro del contexto de la época en la que podrás experimentar como era la época en el Egipto Ptolemaico.

A todo esto, añadir los clásicos eventos de toma de puestos de facciones y los minijuegos. El hipódromo, donde nos convertiremos en auriga, teniendo que ganar las carreras las cuales se antojan complicadas y entretenidas. Y como no podía ser un circulo de lucha, la arena, también podremos convertirnos en el mejor gladiador de la provincia de Egipto, teniendo después que intentar superar las pruebas de los dioses, y por si fuera poco Reda el niño más sabio de Egipto un vendedor ambulante que nos enviará a misiones diarias a cambio de equipo exclusivo.

¿Qué más puedes esperar? Yo estoy empachado y quiero más.