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Eternity: The Last Unicorn – Análisis PS4

Eternity: The Last Unicorn

Elfos, vikingos, unicornios y mitología nórdica se dan la mano en Eternity: The Last Unicorn, un juego RPG desarrollado por el pequeño estudio brasileño Void Studios. Una aparente vuelta a mecánicas de juegos clásicos con una ligera modernización que promete traer un aire fresco. Sin embargo, ya os adelanto incluso previo al análisis, que no todo es como parece.

La búsqueda de la inmortalidad

La historia de Eternity: The Last Unicorn se centra especialmente en los elfos de Alfheim, quienes al principio fueron bendecidos con 4 unicornios sagrados que les proporcionaban la inmortalidad. Sin embargo, un día estos desaparecen y, con ellos, la inmortalidad de la que gozaban. Por suerte, al menos uno de ellos es encontrado con el cuerno roto y maldito, quedando a cargo de nuestra protagonista, Aurehen.

De hecho, fue junto a este pequeño párrafo y su tráiler que me medio convencieron para jugarlo. Ya en el vídeo se puede apreciar algunas cosas que igual no están de lo mejor hechas, pero uno no sabe que hay hasta que lo juega.

Lo que bien empieza… ¿Bien acaba?

Quienes me conocéis, sabéis que soy de esas personas que siempre intenta ver lo positivo en los videojuegos, pero aquí me lo han puesto más que difícil. Eternity empieza ligeramente bien, tiene una buena ambientación e intenta generar una historia que, a priori, tiene elementos que podrían hacerla destacar.

En serio, tiene todos los elementos en la mesa para crear algo decente, pero parece que hubo algún que otro tropiezo por el camino y es posible que quisieron abarcar más de lo que realmente podían hacer, pues el juego tiene unos altibajos muy considerables y un ritmo bastante lento.

El juego de por si empieza ligeramente bien, comenzamos en un templo donde el unicornio está herido y se nos encomienda purificar el mundo. Al poco de salir ya seremos atacados y se nos enseñará el combate mediante un pequeño tutorial, sin embargo, ya aquí nos damos cuenta de un tremendo error, las cámaras fijas.

Pese a ser una idea potencialmente interesante para recordar a juegos más clásicos de la época de PS2, lo único que encontramos con este elemento son problemas a la hora de combatir. Como ya hemos visto en muchos juegos, la cámara es algo crucial cuando el combate es en tiempo real. Y pese a que en ocasiones puede mostrarnos buenos planos, cuando hay un combate con un par de enemigos de más o algo grandes, no nos podemos ni ver nosotros, creando una mala experiencia. El único sitio donde podríamos decir que destaca es con algunos jefes donde sí está todo más controlado.

El combate cumpliría de no ser por los fallos.

Una de las cosas bien hechas del juego, es el combate, en tiempo real y con posibilidad de combinar ataques ligeros y fuertes con esquives, haciendo de ello algo realmente entretenido. Incluso más adelante en el juego nos dan un arma extra, aunque su uso es muy situacional. Pero una vez más, tenemos un problema por delante.

Algo que se ha repetido a lo largo de mi experiencia con el juego, es un fallo en el combate que me parece bastante grave. No ha sido una sola vez, ni dos, las que el personaje se ha quedado parado sin reaccionar de ninguna manera, recibiendo golpes por todas partes y, hasta en alguna ocasión, morir. Las armas secundarias se podrían haber aprovechado mucho más en los combates, pero son lentas de usar y cuando las adquieres lo más probable es que ya hayas mejorado suficiente la principal como para no cambiar.

Diseño de nivel decente, pero con backtracking excesivo

En lo que respecta al mundo que exploramos en Eternity: The Last Unicorn, estamos algo separado en pequeños niveles, muy bien interconectado todo. El principal problema es que jugamos con 2 personajes, pues el vikingo Bior también forma parte de nuestra aventura. Cuando cambiamos de un personaje a otro, nos toca hacer por lo general mucho backtracking para abrir una puerta. Esto no es algo que moleste, lo que realmente lo hace agobiante es que pasas 100 veces por el mismo sitio.

Pero ya no es que pases 100 veces por el mismo sitio, es que incluso en alguna ocasión nos tocará crear algún objeto clave y, para ello, tenemos que ir a un punto en concreto del nivel. Pues bien, coge de nuevo y vuelve hasta allí, crea el objeto y otra vez a donde haya que usarlo. Suma al hecho de realizar esto en repetidas ocasiones, una pantalla de carga entre nivel y nivel que no es precisamente agradable ni muy corta.

Incluso una vez me reí de esto, ya que encontré la receta del objeto delante de donde se usa, tuve que matar los enemigos para conseguir los objetos, volver al punto donde sea crea y otra vez a la puerta. Y es que con esto consiguieron alargar mi sufrimiento cerca de unas 12h que tardé, ya que en alguna que otra ocasión tampoco deja muy claro por donde ir o que tienes que hacer.

También tiene algunas mecánicas muy desaprovechadas en general como es la creación de objetos, prácticamente no he tenido que crear nada exceptuando algún momento en el que te obligan, como el caso comentado de antes, para continuar con la historia. Que, hablando de esta, se vuelve bastante previsible por lo que deja de llamar la atención y, llegando a la mitad del juego, lo acabas solo por un motivo: porque lo has empezado.

Técnicamente al menos no sufre tanto

Si algo está bien en el juego sí o sí, es el apartado técnico en el sentido de que el juego rinde bien y que gráficamente para ser un estudio, intuyo, que bastante pequeño y de no excesivos recursos debido a todos los fallos que contempla el título, se ve más trabajado que muchos otros. Las animaciones parece que no las controlaban tanto, ya que alguna que otra es bastante malilla, pero bueno, en este sentido, es el único apartado que salva un poco al juego. Eso sí, deberían haber revisado las traducciones, ya que en más de una ocasión algunos textos aparecen en inglés, aunque tenga traducción al castellano.

De verdad que me apena “acuchillar” un juego, no es algo que me guste, pero es que hay tantas cosas mal… Quiero pensar como siempre que estas críticas no sirvan para bajar la moral, sino para que el estudio piense: “Oye, igual deberíamos cambiar algunas cosas” o “Igual intentamos abarcar más de lo que podíamos y para la próxima hacemos algo más pequeño”.

Conclusiones

Eternity: The Last Unicorn tenía muchos elementos a su favor para que al menos la experiencia de juego, fuese agradable, incluso a primeras el juego parecía interesante y no tan mal hecho. Cuando encuentro algo así, desconozco si el estudio ha tenido problemas o si es simple dejadez. Hay muchos fallos que son obvios como cuando deja de atacar y te quedas quieto recibiendo golpes, la traducción a medias, el ritmo lento del juego, la historia que se simplifica y se vuelve previsible… Todo lo que apuntaba a ser un buen RPG se ve lastrado por lo comentado en el análisis, si tenías interés en el título lo lamento, pero te aconsejo buscar otro RPG. Al final la mezcla de lo viejo y lo nuevo, no ha salido como esperaban.

*De acuerdo con nuestra política, informamos a nuestros lectores que este título ha sido analizado gracias al envío de una copia de prensa por parte de terminals.io

 

Blansi

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