PowerUps
Slipstream

Slipstream – Análisis PS4

Como la nostalgia tiene sus pros y sus contras.

Un delicioso homenaje a los juegos de carreras arcade con música ochentera, píxeles tochos y los malos con características especiales, todo un clásico con 5 coches, multitud de variantes en sus modos de juego y muchas ganas de agradar a los que peinamos canas (o en mi caso ni peinamos), así es Slipstream, el videojuego desarrollado por Sandro Luiz de Paula, heredero de los clásicos Out Run y Ridge Racer.

Cuando escogí mi primer trabajo para PowerUps lo hice sin mirar mucho porque quería pasar rápidamente la primera fase, esa en la que te explican las mecánicas de juego con acciones que no puedes evitar y así aprendes orgánicamente lo básico que te ofrece el juego. Y he aquí mi sorpresa que, a medias por ser mi debut y a medias por el juego en sí, nunca podré olvidar a Slipstream.

Introduje el código con una mezcla de respeto y ansiedad por ver lo que me esperaba. De repente, me teletransporté a mi niñez, a los salones recreativos donde íbamos y hacíamos lo que los chavales ahora, jugar y ver jugar a los demás. Puse mi PS5 a funcionar y solo la música ya me llamó la atención. Una mezcla de rock, sintetizadores y tono «hortera» que me enganchó automáticamente.

Empecé por el modo Grand Tour, carreras seguidas en las que un rival aparece en las dos primeras curvas del circuito y si le ganas continúas y si no vuelta a empezar. Eliges una bifurcación al terminar el escenario y otra vez, así hasta 5 veces. Gatillo derecho para acelerar e izquierdo para frenar, con el añadido que si das un toque rápido al freno y vuelves a acelerar se realiza un derrape. Y si te pasas de vueltas y chocas, con triángulo puedes retrasar el tiempo hasta 5 segundos para deshacer una mala decisión. Apréndelo rápido porque es el ABC de este juego, es imposible pasarse una fase sin esto. Tras 2 horas logré aprenderme un itinerario que pudiera manejar y logré pasarme este modo.

Gráficamente está muy conseguido, con escenarios en 3d que se fusionan bastante bien con el modelo del coche y los enemigos, dejando algunas escenas épicas cómo llegar a Oil Ocean y ver esa puesta de sol que con el contraste de colores nos deja boquiabiertos. El sonido se fusiona con esos gráficos de estética ochentera y nos deja pegados a la pantalla. Melodías muy variadas de temática retro y totalmente personalizables para tener la música adecuada en el momento adecuado cuando surquemos todos los escenarios. Además la respuesta del control es muy fina, con unos controles que rápidamente haremos nuestros y solo tendremos que pensar en ser más rápidos que el contrario.

Una de las cosas a destacar dentro del juego es la variedad de modos de juego y personalización de la experiencia. A lo mejor no eres un hacha de estos juegos o simplemente no coges el timing para el derrape, tranquilo. Dentro de la nueva ola de los juegos «inclusivos», este juego te deja que personalices casi todo. Derrape automático, variar la habilidad de nuestros rivales, escoger la cantidad de tráfico, etc. Además del modo Grand Tour, un clásico, hay multitud de variaciones que se agradecen, modo Grand Prix con vueltas a los circuitos y sistema de puntuación, modo cannonball que es lo mismo que Grand Tour pero personalizable e incluso el modo Battle Royale, en el que eliminamos al último rival que queda pasando por meta en cada etapa. Si a todo esto le añadimos filtros de mil maneras y todas las opciones ya mencionadas queda un juego muy divertido. También tiene un modo multijugador para 4 personas que nos deja expandir la experiencia un poco más y la completa.

Este buen juego ha sido creado y programado por una sola persona, Sandro Luiz de Paula y sin idea de programar. Aprendiendo poco a poco. Con más gente como él seguiremos teniendo videojuegos muchos años. Apuntar también que la distribución se ha hecho por parte del estudio de origen español Blitworks, unos especialistas en ports a los que también reconocemos su trabajo ya que lo hacen muy bien. Sonic CD, Super Meat Boy, Spelunsky, Bastion, Don’t Starve, Fez y Jet Set Radio o los Ollie Ollie dan buena cuenta de ello y demuestran que hay pocas empresas con más oficio en el tema que estos catalanes que nos alegran la vida dejándonos jugar a juegazos en todas las plataformas.

¿El contra más importante que he observado en el juego? Es muy posible que si no tenemos la parte de la nostalgia de nuestra parte, ni siquiera estaremos interesados en este juego, porque el género tiene grandes exponentes de calidad y tanto indies como juegos AA y AAA han alcanzado unas cotas de calidad y variedad muy altas. Los chavales de 30 años hacia abajo lo mismo nos miran como dinosaurios…

Slipstream está disponible para Nintendo Switch, Xbox One, PlayStation 4 y PC (Steam), a través de sus respectivas tiendas digitales a un precio de 8,99€

Conclusión

Slipstream ofrece un pixel art muy suave con ganas de recordar la sensación de velocidad que sentíamos en Out Run, melodías muy variadas inspiradas en los años 80 de distintos estilos que amenizan el atravesar las curvas y una fórmula muy manida a la que se le suman añadidos para rebajar la dificultad como el rebobinar, y unos controles precisos, cosa muy necesaria en un arcade que pone a prueba los reflejos. Un juegazo indie lleno de nostalgia y muy variado que solo lucha contra el pasar de los años porque, calidad, la tiene y mucha.

7,5

*De acuerdo con nuestra política, informamos a nuestros lectores que este título ha sido analizado gracias al envío de una copia de prensa por parte de JESÚS FABRE.