The Messenger – Análisis PS4

the messenger analisis

Un Indie con sabor a triple A

Desarrollado por el estudio canadiense Sabotage Studio y distribuido por Devolver Digital, The Messenger, llegaba a la Store de PlayStation 4 hace apenas dos semanas. Tras una excelentísima acogida tanto en la plataforma digital Steam como en Nintendo Switch, su equipo de desarrollo se ponía manos  a la obra para dar el gran salto hacia la plataforma de Sony. Desde luego una excelente oportunidad para hacer llegar a los usuarios de la consola su elaborado trabajo. Un trabajo que para la mayoría de los medios fue de nueve sobre diez y que desde PowerUps y en concreto para mi persona, no debería pasar desapercibido en el océano de títulos que inundan el mercado.

[dropcap]T[/dropcap]he Messenger se trata de un videojuego de acción y plataformas de scroll lateral que bebe directamente de las aguas de un clásico, Ninja Gaiden de NES. Y es que tanto sus mecánicas jugables como en las numerosas referencias al videojuego desarrollado y distribuido por TECMO en 1988, solo nos hace recordar una y otra vez el trabajo dirigido por Hideo Yoshizawa. Pero The Messenger no es una mera copia de este clásico, él mismo goza de una gran personalidad y aunque nos haga parecer en todo momento como si fuera una entrega más de la mítica franquicia, solo es cuestión de tiempo el que nos demos cuenta que no lo es.

Directo al grano

Sin dar muchos rodeos The Messenger nos sumerge directamente en la historia de “el mensajero”. Digamos que es nuestro protagonista, el cual es elegido para salvar los habitantes de un poblado asediado por criaturas demoníacas. Según cuenta la leyenda, tras la visita del Héroe del Oeste, este se embarcará en un peligroso viaje con la premisa de llevar un pergamino a los tres sabios que se encuentran en las elevadas cumbres de Pico Glacial y así, garantizar la supervivencia de su clan y por consiguiente el de la humanidad.

A partir de este momento nos embarcaremos en una trepidante aventura con un gran componente argumental que poco a poco nos irá atrapando, llena de peligros, saltos, golpes, toques de humor, giros argumentales, referencias a grandes clásicos y sobre todo respuestas sobre este peligroso y confuso encargo de nuestro héroe.

Un apartado técnico impecable

Introduciéndonos en su gameplay nos encontramos con una excelente jugabilidad, distribución de los controles y perfecta respuesta del protagonista a todos los movimientos: Saltar, golpear, lanzar shurikens, uso del dardo cuerda… Sin ralentizaciones, ni bugs que incomoden al jugador y sin disminuir ni un ápice la experiencia de juego. En The Messenger todo el apartado técnico funciona a pedir de boca y a pesar de su estética clásica, se permite algún que otro adorno de otras generaciones sin renunciar en ningún momento a sus principios.

En cuanto a los escenarios, The Messenger cuenta con un excelente diseño de los mismos. A nivel artístico se muestra perfecto y respecto al diseño, ponen en evidencia nuestra pericia con saltos milimétricos y combinaciones de movimientos, evitando trampas o descubriendo rutas secretas que explorar en la búsqueda de las reliquias coleccionables. Escenarios llenos de dinamismo que hay que recorrer ya sea de izquierda a derecha, de arriba a abajo, o viceversa, llenos de plataformas, trampas o enemigos, tanto por el presente como en el futuro, postrados en su debida medida y con la dificultad justa como para que nos suponga un reto superarlos. Pero todo este resultado no sería posible si no fuera por el gran trabajo sonoro realizado por Rainbowdragoneyes, con sonidos FX y pegadizas melodías de estilo chiptune alternadas entre los 8 y 16 bits, según en el momento temporal en el que nos encontremos, que aderezan nuestro periplo espacio temporal.

Así mismo, el progreso por los numerosos niveles en The Messenger no nos será nada fácil si no le damos prioridad a la mejora del árbol de habilidades, del que si que podría decir que se nos queda algo corto por el tercer cuarto de la aventura. De él dependeremos para allanar el camino durante nuestro periplo, y que mejoraremos con la recolecta de fragmentos temporales esparcidos tanto por el escenario como eliminando enemigos. La opción del árbol de habilidades se encuentra en «la tienda», hablando con el tendero y, donde ya os adelanto, se trata de lugar donde se viven unas situaciones de lo más estrambóticas. Además, allí mismo conseguiremos equipo crucial con el que superar ciertas partes de la aventura, como las garras trepadoras, el dardo cuerda, etc.

Del sidescroller a la metroidvania

-«Lo importante no es como empieza algo, sino como termina»-. Jamás una frase podría haber descrito mejor mi experiencia con The Messenger. Como buen videojuego de acción y plataformas clásico (sidescroller) y a priori, sucesor espiritual del ya mencionado Ninja Gaiden, nuestro avance por la aventura será de manera lineal hasta llegar a cierto punto -lo digo así para no spoilear demasiado-. Es en este momento cuando la estética y mecánica de juego da un giro descomunal, transformándose en una aventura metroidvania, con un de aquí para allá realizando encargos, reutilizando los niveles, abriendo nuevos caminos y evolucionando tanto el apartado estético como el sonoro de los clásicos 8 bits a los antológicos 16 bits. Pero aquí no queda la cosa, The Messenger nos tiene guardada más de una sorpresa relacionada con su género, la cual descubriréis vosotros mismos si llegáis a disfrutar de esta reliquia.

Toda vida tiene un precio

Así mismo, no quería finalizar este artículo sin hablar de su curva de dificultad. En este apartado no encontramos que es totalmente progresiva a medida que vamos avanzando en la aventura, siendo cada vez mas desafiante, tanto en la dificultad de los niveles como de los jefes finales -unos más que otros-, en los que si somos observadores no son tan difíciles de eliminar como parecen si nos fijamos bien en sus patrones de movimiento.

Y hablando de muertes, en The Messenger morir no nos costará vidas, ni tan siquiera continuaciones siguiendo la mecánica clásica de este tipo de videojuegos. Los mencionados fragmentos temporales, que además de usarlos para mejorar las habilidades, también nos servirán como moneda de cambio cada vez que sucumbamos, contrayendo una deuda con Guapifeo, una simpática criatura demoníaca que nos seguirá desde la primera vez que la palmemos, y que por cada muerte, le tendrémos que apoquinar una cantidad determinada.

Conclusiones

En resumen, The Messenger se trata de una excelente entrega de aquellas que no hay que dejar pasar desapercibidas en absoluto. Un videojuego que en mi opinión no necesita presentaciones  brillando con luz propia en todos sus apartados: simpático, innovador, desafiante y divertido a más no poder, mientras que el legado del «mensajero» nos deja atrapados a los mandos durante unas suculentas trece horas de juego aproximadamente. Todo eso mientras descubrimos el verdadero secreto que gira en torno a esta desconcertante trama que habla de ninjas, profecías y demonios, y que iremos desengranando a medida que avanzamos en esta aventura.

*De acuerdo con nuestra política, informamos a nuestros lectores que este título ha sido analizado gracias al envío de una copia de prensa por parte de Cosmocover.