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Una fantástica aventura sobre un problema tan real como la vida misma    

Inkline, un estudio nativo de Beirut capital del Líbano, son los responsables de Ayo: A Rain Tale, un juego que a primer vistazo no solo es un simple videojuego. Imaginad que sois un niño de entre otros muchos que vive en el África subsahariana. Sin acceso a agua potable tal y como lo conocemos en occidente obviamente. El juego deja por un momento de convertirse en juego para convertirse en una declaración de intenciones. Este explica de forma única una realidad muy cruda para muchas personas en esa región del globo. La falta de opciones para acceder a agua potable.

En Ayo: A Rain Tale encarnamos a Ayo, una afable niña a la cual su familia la envía a recoger agua para poder subsistir durante la sequía. Con un inicio tan simple, como demoledor, empieza nuestro periplo en la búsqueda del elemento que da la vida.

Volvemos con otro plataformas 2D muy bien realizado, como ya nos pasó con otros juegos ya analizados en este formato, como es Rise&Shine.

Recalcamos la importancia en la que todos ellos han cumplido en plantear un reto diferente al género y actualizarlo, llevándolo un paso más adelante. Ayo: A Rain Tale no inventa nada nuevo, ni lo mejora, ni tan siquiera lo lleva a otro nivel que nos pueda sorprender. ¿Curioso verdad? Pero lo que este videojuego realizado en Beirut por Inkline si ha logrado, es algo muy importante y complicado hoy en día, depurar el género.

En su sencillez está la perfección

El título ha homogeneizado todo lo clásico de este formato y perfeccionado bajo una historia increíble. No lo convierte en pesado, ni imposible, sino todo lo contrario, desde su atractivo visual y sonoro en lo que su apartado técnico se refiere, logra encontrar un equilibro que consigue volverlo muy atractivo. En su apartado jugable, encontraremos grandeza en su sencillez, puesto que no hay un batiburrillo de controles ni combos. El juego es simple como el mecanismo de un botijo, pero encantador.

Desgranemos ahora este título. Hablemos de su apartado técnico. En cuanto al apartado visual, estamos ante un juego sencillo. ¡Ojo!, no tomemos a la ligera la palabra sencillo. Sin recurrir a un juego de luces realistas, ni a unas texturas que alcanzan una perfección visual. Ni siquiera en el diseño de sus objetos ni personajes han recurrido a un realismo superlativo. ¿Esto es bueno realmente? Sí, porque estamos hablando de un título indie.

¿Qué lo hace tan increíble?

Esto muchas veces parte de la base del siguiente concepto: Con poco hacer mucho y, haciendo mucho, conseguir un resultado superior. Ese para mí (y esto es mi opinión): Es la base del triunfo de los indies. Estamos ante un juego sencillo. Además, se apoya en una sencillez gráfica, pero con una complejidad artística increíble.

Lo mismo me vale para su apartado sonoro. A través de la temática tribal como no podía ser de otro modo. Usando una base de música étnica, el videojuego logra meterte en la atmósfera del juego. Decir esto es mucho, creedme, muchos juegos que han pasado penurias para lograr que sus OST sean lo suficientemente buenas como para conseguir que el jugador llegue a sentirse dentro de la atmósfera del juego. Si no os planteo lo siguiente: Jugad a un juego con sonido y luego quitádselo durante 1 hora. Notareis la diferencia.

Llegando a este punto, hablemos de su jugabilidad. Volvemos a pronunciar la palabra sencillo y una vez no ha de ser tomada a la ligera. Si bien el concepto del juego se basa en un plano 2D. El escenario esta perfectamente construido para que tus acciones deban ser precisas si quieres superar cada nivel. Conforme va avanzando la aventura, los escenarios adquieren mayor complejidad y una mayor precisión por parte del jugador. Haciendo ,que este tenga que poner especial atención al juego. Este factor lo que logra es una vez más focalizar la atención del jugador y una mayor concentración.

Lo que convierte realmente este juego en complicado, en cuanto a su jugabilidad, es el siguiente hecho. Todos los niveles van adquiriendo una mayor dificultad a medida que los vamos superando. Milimetrando movimientos, aprovechando el mayor o el menor espacio en las plataformas y aprovechando al máximo las habilidades que iremos adquiriendo a lo largo de la historia.

Conclusión:

Haciendo gala de una sencillez visual, sonora y jugable, Ayo: A Rain Tale logra cumplir con una calidad artística y técnica más que de sobra. Si primásemos en una nota final si el juego cumple con la mayor de todas las exigencias que debería de tener un jugador que es; el entretenimiento, el trabajo de Inkline Ltd. cumple con un excelente.

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Borja "Lovimank" Costas

Autor: Borja "Lovimank" Costas

Nací con una Sega Master System II debajo del brazo. Corría al lado de Sonic y Tails, liberé a los dragones cristalizados con Spyro y recorrí desde Balamb hasta Esthar por salvar al amor de mi vida. Todo ello mientras me formaba como actor de doblaje y locutor, profesión que compagino con mi mayor hobby, escribir y jugar a videojuegos.


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